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Continuamente.

Queremos estar en lo más alto, continuamente. Nuestros sueños son siempre grandes, conseguir lo máximo aunque ni si quiera lo necesitamos… pero ahí estamos, al pie de la frontera para tener lo que soñamos. No somos pacientes, lo buscamos y lo queremos ya, al instante, produciéndose así una cadena de fallos continuos que son irreparables mientras no seamos calmados, dejando que aquello que no nos sobra, el tiempo, arregle todo lo que por ambición hemos destruido. La celeridad y la ambición no son compatibles, así que he decido tomarme tiempo para elegir cuales son mis objetivos.

hemos.

Hemos vivido bajo un manto de nubes que nos tapaban la realidad. Hemos sentido el estar felices de algo que no era real. Hemos tenido la oportunidad y la hemos dejado escapar. Hemos estado libres, sin ataduras, y nos  hemos convertido en seres enjaulados. Hemos corrido sin pensar que debería de pasar después. Hemos roto la necesidad de buscar alternativas mejores. Hemos hecho que lo imposible, fuese posible. Hemos creado un único momento. Hemos sido infieles a nuestros sentimientos. Hemos nacido para amar lo insensato. Hemos abierto la puerta al fallo. Hemos roto lo único que teníamos. Hemos hecho que de "nosotros" solo quedase dos desconocidos. Hemos creado unos recuerdos inservibles.

Egoísta.

Cosas que no se pueden entender cuando estoy contigo. Me mantienes. Me das la vida. Y también me la quitas. Me pones furioso. Me haces sentir lo único y perfecto para ti. Me tienes sobre tu techo. Me mantienes sobre tu cama. Me das oxígeno. Me quitas mi tiempo. Me das alegrías. Me haces sentir completo. Me das celos. Me cubres. Me llamas de una forma especial. Me escuchas. Me haces entender. Me tienes nervioso. Me das seguridad. Me colmas la paciencia. Me regalas tu tiempo. Me das la luz. Me das la locura. Me quitas la cordura. Me expones a la lujuria. Me tienes egoísta. Y yo ¿qué te ofrezco yo? Es difícil de explicar el antes y el después, y sólo tenemos una vida para comprendernos ¿no? Que mejor que comenzar ahora.

Conmigo.

De cientos de estrellas que caen, decidiste escaparte tú. Aún habiendo podido elegir a quién quisieras me elegiste a mi. Ahora es cuando toca la labor difícil, mantenerte. Conseguir tu atención continuamente, no aburrirte con mi personalidad, tenerte enamorado, ser tu compañero, hacerte feliz y sobretodo intentar que vivas una vida intensa conmigo. Que vivas todo como si fuera único, porque a nadie voy a engañar y sé que está el miedo a perderte. Somos humanos y hay que comprender el hecho de que la sensación de amor no puede perdurar para siempre. Todos tenemos nuestros errores, nuestras marcas y nuestras actuaciones, pero en cuanto nos referimos al amor, creo que todos lo intentamos demostrar de la misma forma, haciendo feliz a la persona que queremos. Nada es fácil, hay que trabajar día a día.

Inmejorable.

Derrochabas felicidad. ¿Qué te ha pasado? Eras el ser más feliz y despierto de la faz de la tierra, saltabas de alegría continuamente y ayudabas a que las personas de tu alrededor olvidasen sus batallas perdidas. ¿Dónde está ese humano capaz de realizar lo imposible? No seas tonto, no te hundas por un motivo tan pequeño. No hay nada imposible, y lo sabes. Eras tu quién animaba a los demás a que consiguiesen sus objetivos, a que alcanzasen sus metas. Tú, quien mejoraba lo inmejorable. No huyas ahora, sigue fuerte como siempre. Rompe tus barreras y sal, sal porque el mundo es tuyo.

Desastre.

Incluso cuando las paredes son altas y vigorosas me creo que estoy encerrado en una habitación cutre, agobiante… No hay manera de recurrir al alma y sacar partido de la fuerza que otorga, y ¿por qué? El sonido del corazón marca el nerviosismo de querer tenerte cerca, de necesitarte aquí y ahora, mientras tanto mi cabeza sigue encerrada, está demacrada por situaciones que la tienen tachada. No sé a dónde ir, por dónde moverme o qué hacer, estoy hecho un auténtico desastre, no manejo mi cuerpo y parece ser que no quiere que yo le maneje, está incentivado por la energía oscura de la lejanía. Esto no tiene solución… es un hecho. Pienso que he fallado en mi mismo, en creer en mi, en no ser lo suficientemente maduro para afrontar la situación, de no aceptar el hecho… pero el corazón quiere lo que él quiere.

Calibrar.

Las experiencias, vivimos por ellas. Nos dan la vida y nos recuerdan el porqué de seguir continuamente. Nos dan la ambición de conseguir las metas. Pero, ¿necesitamos siempre tener lo máximo? No hay un punto de parada, no encontramos el gozo después de conseguir algo, buscamos más. Debe ser por esto que me sienta agobiado, sin intención a nada. Frustrado. Ahora mismo tengo muchas metas en mente y casi todas están paradas por sobrepasarme con la ambición, por no saber controlar el impulso, necesito tiempo y descanso. Tengo una gran necesidad de reposar la mente y volver a calibrar lo que necesito para ser feliz, manejar de nuevo los puntos que me hacen feliz y ver hacia dónde va todo.